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28 jun 2010

EL INFIERNO CANTABRO.

Este es el reclamo que utilizan los amigos del Club MTB Cabezón para animar a los locos de este deporte a acudir cada año y, con este van cuatro, a una de las pruebas que más fama está adquiriendo por su dureza en el calendario maratoniano de mountain bike: LOS 10.000 DEL SOPLAO (http://www.diezmildelsoplao.com/)

Serían mediados de enero cuando alguien manda un e-mail con información de la prueba y, de repente Dalmau nos sorprende respondiendo directamente con su inscripción y número de dorsal... la inconsciencia (o el miedo a quedar como un cagao) son el mejor incentivo y en cuatro días estamos también inscritos Rubén, Buji, Jorge y yo.

He de reconocer que hasta la semana antes de prueba no quise mirar los detalles de la prueba, ni tan siquiera hablar con gente que la había hecho otros años, tampoco entre nosotros hablamos de los detalles de la misma, pero bueno antes o después había que enfrentarse al toro y creo que como mínimo podemos calificarlo de Miura: 165 Kms, cinco puertos, uno de ellos de 16 kms, dos con desnivel positivo superior a 700 mts cada uno y, como colofón por si no has tenido bastante, en el Km 133 el puerto de El Moral, de 9 kms y 560 mts de desnivel...

Más rápido de lo que podíamos imaginar, llega el día 22 de mayo. Nos toca madrugar un poco (5:00 a.m.), bueno alguno no oye bien el despertador y gracias a ello llega a "desayuno puesto"... en Marruecos habrá que tomar medidas más drásticas con los rezagaos que me parece que siempre son los mismos...

Cabezón de la Sal, lugar de la salida, parece Pamplona en Sanfermines: cientos de coches aparcados por todos los sitios y reconvertidos en vestuario-taller improvisados, miles de ciclistas ya calentando (joe, ¿aquí también saldrá la gente a cuchillo?) y nosotros, como siempre, justitos de tiempo para preparar todo. El día amenaza con ser abrasador y, como comprobaremos en las horas siguientes, no nos defrauda agasajándonos con 38´5º de máxima al sol.



Cuando llegamos a la salida, como era de esperar gracias a nuestra pachorra, ya está todo el mundo situado y nos toca ir hasta el final del pelotón, o mejor dicho, hasta casi el final, porque forzando un poco logramos colarnos lo justo para evitar salir con el coche escoba pisándonos los talones. En cualquier caso, cronometro nada menos que cinco minutos hasta que llegamos al arco de meta y se activa el chip de cronometraje.

Y empieza la aventura. Cada uno la suya. Desde el principio Jorge, Buji y Rubén se distancian de Dalmau y de mi, pero en una prueba de este tipo es muy complicado mantener el grupo y al final cada uno llegará en solitario. Los mil factores imprevistos que pueden ocurrirte en una maratón aquí se multiplican por tres debido al número de participantes y, sobretodo, a la dureza y longitud de la prueba.


Dos ejemplos:
No llevamos ni 20 kms y en un subida (y reitero lo de subida) un globero se cae y me arrolla cuando le estoy adelantado con la mala suerte de caer sobre mi rueda trasera y dejármela como un ocho. Aunque intento reparar en varias ocasiones, la rueda cada vez va peor y en el km 93, hasta los h... de ir balanceándome, me planteo abandonar. Sin embargo, la organización no me deja... ¿por que? Muy sencillo: me cambian la rueda por otra totalmente nueva. Alucinante Y encima por la cara, si pagar un duro. Un diez para la organización.

Por delante no tienen problemas técnicos, pero El Sr. del Mazo empieza a hacer de las suyas y de los nuestros le toca a Buji. En la subida del último puerto lo da todo, pero vamos, todo, todo y cuando llega a la cima no le queda otra que parase un buen rato a "disfrutar" del paisaje, con un morao del quince provocado por el calor y el cansancio de los 142 kms que llevamos acumulados a esas alturas. Un poco de agua bendita y, sobretodo, ver que "solo" quedan 23 kms a meta hacen el resto y puede llegar por su propio pie.



Contar la experiencia de cada uno sería interminable, pero en la llegada todos tenemos una sonrisa que delata el orgullo que sentimos por haber terminado la que, coincidimos, ha sido la prueba de MTB más dura que hemos realizado jamás. Una experiencia recomendable, no sólo por el reto físico que supone, sino también por la espectacularidad de los paisajes que se recorren (de lo más bonito que he hecho nunca en bici), por el buen ambiente que hay entre los corredores y por la excelente organización.

Mención a parte merece el público. Nunca he visto tanta cantidad de gente viendo una prueba de este tipo, ni sobretodo, animando de una manera tan efusiva y entregada. A mi personalmente me produjo sentimientos contrapuestos: por una parte, envidia por no ser capaces de hacer lo mismo en las pruebas de nuestra tierra y, por otro, un agradecimiento porque, aunque parezca mentira, a mi me sirvió de muchísima ayuda para seguir adelante.

En esta prueba, más que nunca se cumple el tópico de que acabar ya es triunfo, y nosotros logramos acabar los cinco:

- Rubén. Puesto 154. 9h 07' 21''
- Buji. Puesto 208. 9h 28' 33''
- Jorge Soto. Puesto 377. 10h 08' 14''
- Javi. Puesto 577. 10h 58' 06''
- Dalmau. Puesto 948. 12h 07' 54''

Se inscribieron 3700, llegamos a meta 1941 (el 52%), el primero (un ciclista profesional de carretera) tardó algo menos de 7 horas y el último algo más de 17. Creo que hicimos un papel más que aceptable (bueno, el Equipo A lo hicieron acojonante).

La conclusión: buen entrenamiento para nuestro objetivo TITAN DESERT 2011.

Nos vemos en los caminos.

Javi.